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Planta cannabis

El sílice ofrece propiedades que enfortalecen las paredes celulares de las plantas, lo cual contribuye a aumentar su resiliencia. Además aumenta la disponibilidad de ciertos nutrientes, a la vez que protege las raíces.

Para quienes cultivan en tierra, los tés de compost son un complemento excelente para contribuir a la recuperación de las plantas enfermas o estresadas. Los tés de compost pueden hacer que tu cultivo crezca con mayor vigor y rapidez, haciendo que sea menos susceptible a deficiencias y enfermedades. Algunos cultivadores preparan sus propios tés en casa, pero también pueden comprarse en la mayoría de centros de jardinería.
Hay algunos suplementos que puedes aportar a tus plantas enfermizas para reducir el estrés, contribuir a su desarrollo e incrementar su resistencia.

Muchos problemas de salud de las plantas se deben a un exceso de fertilización. Cuando la planta no puede absorber los nutrientes que le aportas, en la tierra se van acumulando sales y minerales con el tiempo. Esto provoca que el pH de la zona de las raíces se vuelva más acídico, desviándose del intervalo de pH limitado en que puede crecer sanamente la marihuana. Como resultado, la planta no es capaz de absorber ciertos nutrientes, incluso cuando están presentes en el medio en cantidades abundantes. Cuando sucede esto, seguir fertilizando solo empeora las cosas.
Tu planta se está marchitando y detectas que las hojas se están volviendo amarillas o que aparecen manchas con mala pinta, o tal vez no esté creciendo en absoluto. Las plantas de marihuana pueden sufrir por varios motivos, desde problemas con el riego, hasta infestaciones de plagas, una iluminación inadecuada, estrés térmico, etc.
Además, los niveles de humedad de la habitación deben mantenerse dentro de cierto intervalo según la fase de crecimiento. El nivel óptimo de humedad para las plantas en floración es de 40-50%. Durante la fase de crecimiento vegetativo, las plantas pueden tolerar ambientes más húmedos con niveles entre un 40 y un 70%. Si la humedad es demasiado elevada, tienes que mejorar la ventilación del espacio de cultivo. En este caso la mejor opción, aunque sea cara, es un deshumidificador. Las plantas enfermas tendrán dificultades para recuperarse si las condiciones ambientales no son estables y óptimas.
Trasplantar tus plantas de marihuana a macetas más grandes con tierra fresca también puede ayudar a revivirlas. Escoge una maceta que tenga espacio suficiente para el crecimiento de las raíces. Si tu planta está gravemente dañada debido al exceso de riego (podredumbre de las raíces) o al ataque de diversos hongos, plantéate podar ligeramente el follaje. Cuando las raíces tienen que mantener un menor número de hojas, pueden recuperarse con mayor rapidez.
Las algas contienen minerales y otros micronutrientes y se ha demostrado que ayudan a reducir el estrés de las plantas. Aunque aún no se conoce con exactitud su mecanismo de acción, hace tiempo que las algas forman parte del repertorio del cultivador de cannabis.

Para hacer un lavado de raíces, tienes que inundar el medio de cultivo con agua varias veces. Deberías usar una cantidad de agua suficiente, de manera que cada vez que lo hagas el líquido salga por la base de la maceta. Por ejemplo, si cultivas en macetas de 7 litros, enjuaga las plantas con 14 litros de agua. Cuando cultivas directamente en tierra, el agua debería tener un pH de aproximadamente 6,5. Una vez hecho el lavado de raíces, puedes empezar a fertilizar las plantas de nuevo, comenzando con dosis a ½ o ¾ de potencia. A partir de aquí puedes subir la potencia progresivamente para evitar que las plantas sufran más estrés.

Con esta guía aprenderás a revivir tus plantas de marihuana enfermas y estresadas por ataques de plagas o deficiencias nutricionales, ¡y mucho más!

Planta cannabis

Al cultivar cannabis, el objetivo es cosechar unas grandes colas de las que los cálices forman parte. Y no se trata de cualquier parte, sino de la más importante, porque en los cálices es donde encontramos los órganos reproductores de la planta, denominados pistilos, y los tricomas.

Al cosechar tus plantas de marihuana, tendrás que manicurar las hojas para llegar al cogollo, que luego podrá secarse y curarse de la forma apropiada.
Los pistilos proporcionan también la mejor herramienta para que un cultivador pueda distinguir entre plantas macho y hembra. Es importante identificar las plantas masculinas pronto para retirarlas y poder minimizar o incluso eliminar el riesgo de polinización. Las plantas femeninas se pueden reconocer por sus largos pelos blancos, que se empezarán a desarrollar en los comienzos de la fase de floración cuando los cogollos hacen su aparición. Las plantas macho formarán sacos polínicos, que comenzarán a colgar hacia abajo y finalmente se abrirán para fecundar los cálices femeninos.

Los pistilos son la zona desde donde esos pelos alargados salen, pelos que llamamos estigmas. Los estigmas empezarán a crecer blanquecinos cuando la planta esté aún en los inicios de su floración, pero se volverán ámbar o amarillentos, y finalmente marrones, a medida que la planta avance en su fase de floración. Los tricomas son las glándulas productoras de la resina donde se producen los cannabinoides, entre ellos el THC, psicoactivo y el más conocido.
Si estás intentando crear tu propia variedad de marihuana intencionadamente, cruzando dos razas o cepas distintas, vigila los cálices de tus plantas en desarrollo para identificar los machos y las hembras que escogerás para tu experimento.
Las hojas grandes, que crecen en las partes inferiores de la planta y entre las áreas de floración, pero no en los propios cogollos o colas, se llaman hojas de abanico, que son básicamente los paneles solares de la planta. Estas hojas proporcionan a la planta la energía que necesita para crecer y formar sus cogollos. Las pocas hojas de abanico que sobrevivirán a las podas durante la fase de floración se pueden cortar fácilmente en la cosecha cuando se cultiva en interior. Si se cultiva en exterior, la mayor parte de las hojas de abanico todavía estarán sujetas a la planta al final de la fase de floración pero también se podrán retirar sin problemas cuando llegue la hora de la cosecha.
La cantidad de hojas de azúcar es básicamente lo que determina la proporción de cálices respecto a hojas. Te indica el grado de dificultad para podarlas cuando llegue la cosecha. Las plantas con una proporción cáliz/hoja elevado tendrán menos hojas de azúcar, por lo que los cogollos serán más fáciles de manicurar.
En los propios cogollos también sobresalen algunas hojas, que se conocen como “hojas de azúcar”, porque están cubiertas de tricomas que tienen la apariencia blanquecina del azúcar y son mucho más difíciles de recortar, porque su gran cantidad de resina las hace muy pegajosas. Estas hojas pegajosas te obligarán a limpiar tus herramientas más menudo y serán más complicadas de manejar porque las partes móviles se quedarán adheridas unas a otras.

El cáliz está pensado para proteger los órganos reproductores de las plantas entre los sépalos y proporcionar a la flor una base estable. Aunque todas las plantas con flor macho y hembra tengan cálices, cuando nos referimos en concreto a las plantas de marihuana, al cultivador novato sólo le interesarán los de las plantas femeninas.

Qué son los cálices, qué función desarrollan y cómo pueden ayudarte a conseguir cosechas de marihuana mayores más fácilmente. Entra y descúbrelo.